Reflexión del tercer video.
“El mexicano es chingón por
chingarse a los demás”
El mexicano siente necesidad de
sentirse superior, de sentirse fuerte, respetado, no se raja, no se humilla,
mantiene su ego y orgullo al máximo, aun cuando hace las cosas mal y peor aún,
porque sabe que hace algo malo.
Piensan que ser chingón es burlar a
la ley, de burlar a sus semejantes, burlar a su familia y, por lo tanto,
burlarse a sí mismo. Aquí entra lo que decía Octavio Paz con respecto a que el
mexicano porta una máscara para aparentar algo que no es ante la sociedad,
engañándose a sí mismo de igual manera, creyéndose sus mentiras y malos hábitos
a tal punto de llegar a pensar que está bien, y que es chingón hacerlo. Un
ladrón se siente chingón porque se siente grande al intimidar y obtener lo que
quiera con solo “pedirlo”, al inculcar el miedo a base de amenazas verbales,
físicas, con armas, extorciones, etc.
El mexicano se siente superior al
pasarse un alto, al colgarse de la luz de su vecino, al sobornar a la policía
porque tiene el dinero para hacerlo, simplemente al romper las reglas, porque
se siente superior, con privilegios como pocos los tienen, porque pueden hacer
lo que se les dé la gana sin importar que estén haciendo algo mal… porque eso
es de chingones, ser mejor que los demás sin importar que hagan para
conseguirlo, sin ponerse a pensar que las reglas y normas están por nosotros y
no solo por estar, no nos ponemos a pensar en las consecuencias de nuestros
actos, aunque, lo peor es conocer esas consecuencias y aun así llevar a cabo el
acto porque “el mexicano no se raja”.
Nos hundimos en nuestra propia
ignorancia solo por guardar las apariencias, por encajar en la sociedad que
nosotros mismos echamos a perder con nuestras malas enseñanzas, con nuestros
malos hábitos, por sonsacar al bien portado, por mal aconsejar al inocente, por
humillar al acomplejado, para después hacernos los de la vista gorda cuando
surgen los problemas.
En
México un hombre sensible no es hombre, en México una mujer no puede ser mejor
que un hombre, en México exigimos sin dar nada de nuestra parte, criticamos sin
ser mejores, solo lo hacemos para recalcar nuestra superioridad, no somos
disciplinados, somos conformistas, los hombres del mañana, somos una boca
enorme llena de promesas vacías, de sueños sin cumplir, de metas sin seguir,
porque ni siquiera lo intentamos.
El
cambio está en cada uno de nosotros, desde nuestros hogares, escuelas, trabajos,
en el transporte público, podemos poner en práctica nuestros valores en
cualquier lugar, y no empezando “mañana” … empecemos HOY.
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